Descripción de la enfermedad
La anemia infecciosa equina (AIE) es una enfermedad infecciosa vírica que afecta exclusivamente a los équidos, incluyendo caballos, asnos y mulos.
El agente etiológico es el virus de la anemia infecciosa equina, un virus ARN con envoltura perteneciente al género Lentivirus de la familia Retroviridae.
Esta enfermedad presenta distribución mundial y se caracteriza por producir infecciones persistentes en los animales afectados. Una vez infectados, los équidos permanecen portadores del virus durante toda su vida, pudiendo actuar como reservorio y fuente de infección para otros animales susceptibles.
El periodo de incubación suele situarse entre una y tres semanas, aunque en algunos casos puede prolongarse hasta tres meses.
Desde el punto de vista clínico, la enfermedad puede presentarse con distintas formas de evolución. En algunos animales se observan episodios febriles recurrentes, anemia, trombocitopenia, debilidad, pérdida de peso y edemas, especialmente en las extremidades y en la región ventral del abdomen. Sin embargo, un elevado número de animales infectados pueden permanecer asintomáticos, sin mostrar signos clínicos evidentes.
Transmisión
La transmisión del virus se produce principalmente a través de la sangre, aunque todos los líquidos y tejidos corporales pueden considerarse como potencialmente infecciosos cuando los niveles virales son elevados. En condiciones naturales, el contagio suele producirse mediante la acción de insectos hematófagos, como tábanos y otras moscas picadoras, que pueden transportar mecánicamente sangre infectada de un animal a otro (el virus no replica en el insecto).
Asimismo, la enfermedad también puede transmitirse por vía yatrogénica, por ejemplo mediante el uso de agujas, jeringas u otros instrumentos contaminados con sangre infectada. En menor medida, puede producirse transmisión vertical de la madre al potro durante la gestación o en el momento del parto.