La liberalización del mercado en el sector lácteo en 2015 coincidió con una coyuntura de mercado ciertamente desfavorable, que se tradujo en un exceso de oferta ante una demanda decreciente. Por ello, con el objeto de paliar los efectos de esa situación, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación puso en marcha un Plan de medidas de apoyo al sector lácteo, entre las cuáles se encuentra una destinada a la divulgación de información sobre costes y márgenes de producción, poniendo a disposición del sector información útil para contribuir más eficazmente a la toma de decisiones de los productores y las empresas.
Esta información es útil para el desarrollo de índices de referenciación de precios y su empleo en los contratos. Estos índices son un sistema de cálculo para determinar el precio en el contrato combinando varios factores que pueden incluir: indicadores que reflejen los cambios en las condiciones del mercado, el volumen y la calidad o composición de la leche cruda suministrada, establecidos todos ellos en el contrato.
Los parámetros en base a los cuales se establece este precio, de tipo variable, deben ser objetivos, verificables, fácilmente identificables y reproducibles por las partes, no manipulables y procederán de fuentes públicas y accesibles, que deberán ser también especificadas en el contrato.
De esta forma, junto con la generalización de la obligatoriedad de suscribir contratos de larga duración (1 año al menos) entre el productor y el primer comprador y la aplicación de los índices de referenciación , se pretende mejorar el funcionamiento de las relaciones contractuales en el sector, tal como establece el Real Decreto 95/2019.