P: Centrándonos en el río y en el uso que el ser humano ha dado de él, ¿qué tipo de infraestructuras relacionadas con el uso del agua podemos encontrar y de qué tipo (molinos, acequias u otras estructuras hidráulicas…)?
IP: A lo largo del Camino se conservan distintas infraestructuras que ponen de manifiesto la relación que el hombre ha tenido con el agua en este territorio. Como decíamos antes, el recorrido enlaza 8 molinos, además encontramos pequeños azudes y acequias utilizadas por los habitantes como pequeños embalses para el riego de sus huertos, muy numeroso en la zona. Aquí hay mucha agricultura de subsistencia. A parte hay distintas pozas utilizadas para el baño, puentes, piscinas naturales y hasta una depuradora.
P: ¿Cuántas de ellas aún se conservan a lo largo de la ruta y en qué estado se encuentran?
IP: Actualmente, todos los molinos que se conservan son de titularidad privada. Esto supone que se pueden ver por fuera, pero no por dentro. De hecho, todos tienen su panel informativo donde conocer parte de su historia y funcionamiento.
Es cierto que algún propietario, como por ejemplo el del Molí de Panissares, ha puesto en marcha un pequeño museo y, desde la Oficina de Turismo se puede hablar con el propietario para obtener permiso para visitar este molino. Hay otros que también han sido reformados, como el Molí de la Sub, que por fuera es precioso y ofrece unas vistas muy chulas. Quizá desde la Administración sería bueno poner en valor todo este patrimonio e incluirlo dentro de un producto más completo, restaurando los molinos que se encuentren en peor estado, permitiendo las visitas a su interior… pero al ser de titularidad privada no sé si eso sería posible.
P: ¿Cómo se realiza el cuidado y mantenimiento de las mismas? ¿Algunas de ellas siguen en uso o pueden mostrar su antiguo funcionamiento? ¿Pueden visitarse?
IP: A día de hoy no queda ninguno de estos molinos que siga en funcionamiento. Esto se debe, principalmente al desarrollo de la industria de la cerámica que explotó en 1960. En ese momento, todas las personas que se dedicaban a los molinos se trasladaron a poblaciones como Alcora, Onda o incuso Villareal, que era donde se establecieron las fábricas de cerámica. De esta manera, los molinos quedaron abandonados.