Los paladares más exigentes encontrarán el paraíso en tierras gallegas. De todos es conocida su gastronomía en la que priman los pescados y mariscos. Sardinas, rodaballo y merluza son los más conocidos entre los primeros, mientras que en el marisco reinan sin duda la Langosta de Burela, los mejillones del Miño y los cangrejos de río.
En San Cibrao, por ejemplo, se celebran fiestas gastronómicas ligadas a la actividad pesquera como al Fiesta del Erizo y la del Mejillón.
Muy típica es la conocida empanada gallega, que forma ya parte de la identidad de estos territorios. Son conocidas desde el siglo VII, época de los godos. Hay tantas variedades como productos procedentes de las costas y tierras gallegas, de carnes como el raxo (lomo de cerdo), de pescados como el atún o las sardinas o de mariscos como las zamburiñas o el pulpo. Además, se puede servir tanto fría como caliente, por lo que era la comida ideal para los viajeros ya que al ir “tapada” se evitaba el polvo del camino. Como curiosidad, este tipo de alimento aparece tallado en el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela.
Pero los gallegos no solo viven de los alimentos ofrecidos por el mar: disfrutan también de carnes como la famosa ternera gallega. La caza tiene un rincón destacado, donde los platos más típicos se realizan a base de liebre, conejo y faisán.