Muchos y muy variados son los manjares que ofrecen estas tierras al caminante o cicloturista. Destaca la “olla de Pedralba” un guiso de carne de cordero, carne y embutido de cerdo, alubias, patatas y cardos. La “coca con tajás” también es conocida en este entorno y consiste en una corona de pan en la que se incrustan trozos de tocino y longanizas que se asa al horno.
En pueblos como Siete Aguas, que conserva una gran tradición gastronómica que bebe tanto de la cocina valenciana como de la manchega, se recomienda probar el gazpacho manchego o el Ajoarriero, el Morteruelo o las Sartenes del pastor, todos ellos platos de larga tradición histórica. Recetas muy típicas también de Requena que completa su oferta gastronómica con los populares bollos de magras con sardinas y donde su embutido fresco o curado elaborado artesanalmente, refleja la tradición e historia del pueblo. Morcillas de cebolla, longanizas, sobrasada, así como los menos conocidos como la güeña, el perro o la orza, harán disfrutar hasta los paladares más exigentes.
Aunque sin duda el producto más famoso de la zona es el vino, concretamente el de la DO Utiel-Requena, que cuenta con más de 100 bodegas inscritas. La tradición vinícola de la comarca se remonta al siglo VII a.C. Así lo atestiguan las ánforas descubiertas en el yacimiento de la Antigua Ciudad Ibérica de Kelin.