El pulpo seco de Adra es un producto obtenido a partir de pulpo de roca o común (Octopus vulgaris) tradicionalmente proveniente del caladero de Adra (sureste de España, Almería) sometido a un proceso de elaboración singular. El caladero de Adra, al igual que otros caladeros similares del Mediterráneo, por el carácter de su fondo rocoso y la influencia de las corrientes marinas, produce un pulpo con unas características idóneas para este tipo de elaboración.
Como consecuencia de la industria de salazón y secado existente en la localidad de Adra desde hace más de 200 años, se viene elaborando de forma tradicional este producto que es originario de la ciudad de Adra. Tradicionalmente se elabora mediante desecación natural al aire libre, lo que le confiere unas características especiales y una calidad reconocida.
Se trata de los brazos o patas deshidratadas de pulpo de roca de un peso igual o superior a 100 g. La superficie de los brazos o patas presenta una coloración rosada característica del producto, las ventosas son de color rosa-granate más intenso, aroma y sabor intenso a producto de mar, que recuerda a erizo-alga-marisco, agradable y fresco, penetrante y persistente, con una textura suave, con una elevada elasticidad, consistencia y aromaticidad elevadas, con un interior jugoso, gomoso y masticable.
Históricamente la utilización del pulpo en Adra fue para autoconsumo de personas relacionado con el sector pesquero local, con una producción minorista y de poca envergadura, como cualquier especie con un componente estacional y temporalidad asociadas a la pesca. Por otro lado, la mayor seña de identidad y arraigo popular está asociada a su forma de elaboración y consumo del pulpo seco por parte de la hostelería local abderitana, que aún perdura hasta nuestros días dentro y fuera de Adra.