August 18, 2026
Según datos del último informe del Sistema Español de Inventario de Emisiones
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Los datos reflejan el cumplimiento de España con el compromiso fijado en la directiva de Techos Nacionales de Emisión y con la mejora de la sostenibilidad de las producciones ganaderas
El sector ganadero español redujo las emisiones de amoníaco en 2024 el 2,3% con respecto al año anterior y acumula ya una disminución del 17,6 % con respecto al año 2005, ejercicio que se utiliza como referencia en la directiva de Techos Nacionales de Emisión.
Esta mejora es consecuencia de las reducciones del 14,9 % en la gestión de estiércoles y del 2,1% en la aplicación de los fertilizantes orgánicos, que incluye las emisiones del ganado en régimen de pastoreo.
En total, la emisiones de amoniaco en España se han reducido el 13 % en 20 años, entre 2005 y 2024. España ha cumplido por cuarto año consecutivo con el compromiso de reducciones fijado en la mencionada directiva y ha alcanzado una disminución cuatro veces superior a la exigida para cualquier año del periodo 2020-2030.
Los datos están recogidos en el Sistema Español de Inventarios de Emisiones (SEI), publicados en la edición 2026 del Inventario Nacional de Contaminantes Atmosféricos, correspondiente a la serie 1990-2024, que incorpora la información sobre balance de nitrógeno e implantación de Mejores Técnicas Disponibles (MTDs) en el sector porcino intensivo y el sector avícola. Esta información está recogida en el sistema informatizado Ecogan, de forma individualizada por cada granja que comunican sus titulares y posteriormente notifican las Comunidades Autónomas al ministerio.
Las mejoras efectuadas en el sistema informatizado Ecogan, unido al esfuerzo realizado por los ganaderos y las autoridades competentes de las comunidades autónomas, han permitido reportar al Sistema Español de Inventarios información más precisa acerca de las técnicas de reducción de emisiones aplicadas a nivel nacional y su impacto sobre el cálculo de emisiones de la ganadería. De esta manera, España dispone de uno de los sistemas de estimación de emisiones en granja más avanzados, que permite reflejar los esfuerzos realizados por todas las partes para conseguir una producción ganadera más sostenible desde el punto de vista ambiental.
FERTILIZANTES
En cambio, las emisiones de amoniaco debidas al uso de los productos fertilizantes nitrogenados repuntaron en el año 2024, aunque sin poner en peligro el cumplimiento de los objetivos de España para reducirlas un 16% en 2030 con respecto al año de referencia, 2005. Este aumento se debió principalmente al incremento en el uso de estos fertilizantes, en particular la urea, respecto a los dos años anteriores.
Hay que tener en cuenta que el consumo de los productos fertilizantes está muy influenciado por su precio y las condiciones meteorológicas. Estas tienen una relación directa con el desarrollo de los cultivos, de forma que cuanto mayor sea el rendimiento esperado, mayor será la cantidad de fertilizantes que se apliquen a los suelos agrícolas.
El año 2022, con el estallido de la guerra de Ucrania, supuso un fuerte aumento en el precio de los fertilizantes, que se mantuvieron en niveles mucho más altos que antes de la guerra durante la mayor parte de 2023. Además, en el año 2023 la intensa sequía afectó al desarrollo de los cultivos y hubo por ello menos fertilización. Estos dos factores supusieron un descenso importante en la demanda de productos fertilizantes y, consecuentemente, de las emisiones debidas a los fertilizantes nitrogenados.
Por ejemplo, para el caso de los cereales, cultivos de relevancia en los balances de fertilización por su importancia territorial, la situación de sequía severa en 2023 tuvo como consecuencia un desplome de su producción del 44 % con respecto a la media de los años anteriores, que se situó en 11,2 millones de toneladas.
Por el contrario, 2024 fue un año con una pluviometría más normal y unos precios de los fertilizantes que, aunque seguían siendo algo más altos que en el periodo anterior a la guerra de Ucrania, ya se habían estabilizado, y por tanto con mejores expectativas de producción. Por ello, el consumo de los fertilizantes nitrogenados experimentó un incremento respecto a los dos años anteriores, que tuvo su consecuencia en una ostensible recuperación de la producción, que superó los 20 millones de toneladas.
El informe del SEI con la información detallada pueden consultarse aquí.
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