P: Sin duda la existencia de La Séquia ha contribuido al crecimiento y desarrollo de la zona pero ¿Qué beneficios ha traído la creación del Camino Natural a las poblaciones cercanas? ¿Sabe si se han llegado a crear o adaptar negocios ya existentes para dar algún tipo de servicio a los usuarios del camino?
R: Yo te diría que nosotros, como ente, hemos trabajado mucho en la creación de equipamientos culturales, pero nos habíamos olvidado, o no habíamos trabajado en esta función, que también tenemos como entidad, de desarrollar actividad económica en torno al camino, y esto es lo que queremos conseguir con un nuevo proyecto que se llama Camins de La Séquia.
Nos hemos constituido como agencia de viajes para poder vender el camino, que puedas venir un par de días a recorrer el Camino Natural de La Séquia de Manresa y nosotros te ofreceremos el alojamiento, si quieres te llevamos las maletas, si quieres te ofrecemos el picnic y no te tienes que preocupar de nada. Incluso te haremos el transfer de un sitio a otro. Es una apuesta por el camino, un proyecto al que le tenemos mucho cariño, pero en este sentido necesitamos también que desde las instituciones nos den apoyo porque hay cosas que se nos escapan de la financiación.
La idea es recoger servicios que ya hay -hoteles, restaurantes, actividades culturales, patrimoniales, fiestas…-, y meterlos dentro de un paraguas que lo envuelva todo y ponerle un precio y comercializarlo para que sea atractivo y fácil para el visitante. Le das todas las facilidades, se lo das todo hecho. Pienso que es nuestro reto para 2021, poner nuestro grano de arena para el desarrollo de actividades de difusión turística y hacer un turismo sostenible, no masivo.
P: ¿Qué número de visitantes suele recibir el camino a lo largo del año y cómo ha afectado el COVID-19 en este sentido en los últimos tiempos?
R: La verdad es que no lo tenemos contabilizado. Sabemos que es muy frecuentado. Por ejemplo, los tramos más próximos a población son más recorridos y sobre todo estos días que por la pandemia había confinamientos eso hacía que la gente redescubriera estos espacios. Posiblemente haya gente que nunca habían ido a andar por La Séquia y lo haya hecho ahora, y eso es positivo.
Ahora que tendremos los Camins de La Séquia si sabremos la gente que viene y nos compra.
P: ¿Podía hablarnos de la Transéquia? ¿Cada cuánto se celebra? ¿En qué consiste y modalidades? ¿número de participantes aproximado?
R: La Transéquia forma parte de las Festes de la Llum, Fiestas de la Luz, que se celebran en febrero, por el milagro que se produjo.
Es una iniciativa de una entidad de la ciudad que lo ha estado organizando desde hace más de 30 años, Jove Cambra de Manresa. Cuando se disolvió, hace 7 años, nos pidieron a nosotros que siguiéramos con la organización de esta efeméride. La verdad es que es un lujo tener un proyecto así, porque conecta muchísimo con los valores de sostenibilidad, de solidaridad, de protección del entorno, es una forma de dar a conocer los valores de La Séquia y del Camino Natural pero a través de una fiesta del deporte.
Al final no es tanto una carrera, donde la gente venga a participar por el dorsal o por la competición, sino que es una fiesta, en la que participan más de 5.000 personas, gente de todas las edades, que es lo bonito. Familias enteras con niños que empiezan a andar o a ir en bicicleta, gente mayor, y también adolescentes, a ellos les atrae mucho esta actividad. Viene gente que no es deportista, que igual no va a correr, no va a andar o en bici, pero el día de la Transéquia vienen y recorren una parte del camino, hay muchas modalidades, por lo que damos opción a que gente que no hace deporte normalmente también encuentre su recorrido. Y nos gusta hacerlo lo más transversal posible. Hay una modalidad que es la de handbike para que la gente que va en silla de ruedas también encuentre una posibilidad de participar de esta actividad.
Es un lujo porque todas las empresas del territorio quieren colaborar. Hemos conseguido que un domingo, el gremio de restauradores y cocineros estuvieran sirviendo una tapa de garbanzos guisados por ellos cuando llegabas al final, al Parc de l´Agulla.
Ese día es mágico. Es como una romería, hay gente que una vez al año tiene que pisar La Séquia en la modalidad que sea.
P: ¿Cuál es su lugar favorito del Camino Natural?
R: Es difícil elegir. Para mi es especial, lo quiero mucho. Laboralmente he aprendido de este camino muchísimo y es mi proyecto. Cuando le tienes tanto apego, es difícil destacar una sola cosa.
Yo con lo que me quedo es con el valor que transmite el Camino Natural y con el territorio por donde pasa, todo entero. Me quedo con los elementos patrimoniales. Tenemos la suerte de que hay muchos de ellos cerca que le dan fuerza al camino, como el Castillo de Balsareny, el poblado ibérico de Cogulló o las ermitas Mas de Sant Iscle y de Santa Maria y Santa Anna de Claret.
Pero sobre todo me quedo con el cariño que le tiene la gente. Cuando lideras un proyecto lo mejor que te puede pasar es que la gente lo haga suyo y lo quiera, y esto es un verdadero regalo.
P: ¿Qué le diría a la gente para que se animase a visitar el Camino Natural de La Séquia?
R: Nosotros, con el proyecto de Camins de La Séquia nos definimos como el “canal medieval de Cataluña” porque pienso que esto es la imagen que debemos dar. Es un canal que tiene gran importancia, porque se preserva. En algunos, no en los 26 kilómetros del recorrido, al andar por este canal te podrás transportar como a años atrás y te dará la sensación que estás recorriendo un camino por el que no ha pasado el tiempo.
Además, tiene una belleza natural increíble. Hay joyas ambientales, como los bosques de ribera o los robledales, los viñedos y sobre todo la montaña de Montserrat.
Y no podemos olvidarnos de la gastronomía que hay en este territorio. Es muy especial, porque La Séquia viene a Manresa y riega el regadío, lo que hace que su producción de verduras sea especial.
Yo invito a la gente a conocer este canal medieval con todos estos elementos. Es muy chula esta magia que acompaña al canal. Hay que vivirla y recorrer el camino con tranquilidad, sin prisas, saboreando la calma y los espacios de silencio.