P: ¿Cuáles son tus planes futuros en cuanto a viajes en bicicleta? ¿Hay algún destino o ruta que esté en la parte superior de tu lista de deseos?
JA: Necesitaría siete vidas para terminar la lista de viajes y aventuras pendientes. En España no paro de hacer “pequeñas“ escapadas bikepacking, por gusto o para publicar. La diferencia es que las primeras son de autor, están combinadas con ascensiones a cumbres, tiene tramos no ciclables o simplemente no cumplen los requisitos de los lectores o los seguidores a quienes van dirigidos.
Y fuera de España tengo planes para ir pronto a la Ruta Andina, desde el norte de Chile hasta la zona del Ojos del Salado por la línea de los Andes, subiendo varias cumbres de seis mil metros, algunas míticas como el Llullaillaco, un antiguo santuario inca, el Licancabur, el Ollagüe, que tiene una fumarola permanente en la cima, o el propio Ojos del Salado, el volcán más alto del planeta. Y después viajar por Asia Central, rodear el Himalaya por los santuarios ancestrales del budismo y el hinduismo, recorrer el viejo camino del Pamir o la Ruta de la Seda, la lista es interminable, y siempre depende de los apoyos y recursos económicos que pueda conseguir para estas aventuras.
P: ¿Cómo conociste la Red de Caminos Naturales de España y qué te pareció la existencia de este tipo de rutas en ese momento?
JA: La década de los años noventa fue una época gloriosa para el turismo activo y la divulgación de rutas de cicloturismo, senderismo y actividades de ocio activo en el medio ambiente. Siempre estaba buscando itinerarios interesantes para incluir en las guías o los artículos que publicaba en las revistas y seguramente muchos recorridos incluían tramos de Caminos Naturales de aquel momento. Y sin saberlo, seguro que estaba siguiendo itinerarios de la Red, pero no era consciente. Además, recuerdo que en aquellos tiempos llamaba a este tipo de recorridos “Vías Verdes”.
Fue a partir del 2005, más o menos, cuando sentí el hechizo de los Caminos Naturales, en el momento que aparecieron los itinerarios de largo recorrido, la Senda del Ebro, del Duero o el Camino Natural de Tajo, acompañados de unas guías temáticas muy interesantes y completas. Aquellos caminos de cientos de kilómetros acondicionados y disponibles para ciclistas y senderistas me impresionaron. No conocía nada igual, ni siquiera en Europa, y era imprescindible que los aficionados a los ciclo viajes conociesen este tipo de rutas. A partir de entonces he seguido siendo usuario y divulgador de los Caminos Naturales y siempre que tengo oportunidad publico algún itinerario de la Red o un tramo dentro de un viaje mayor. Desde entonces se han convertido en referencia para viajes cicloturistas y forman parte de mis destinos preferidos en las publicaciones de bikepacking.