La laurisilva se va dejando entrever hasta que finalmente envuelve al senderista a través de un escenario místico, nuboso y único. Es el conocido “mar de nubes”, un fenómeno generado por la interacción de los vientos alisios del noreste con las cumbres de las islas, que garantiza la presencia constante de niebla, crucial para el monteverde canario, el ecosistema predominante en el parque. Este monteverde no solo incluye la laurisilva, sino también el fayal-brezal, árboles como el viñátigo, el acebiño o el sanquino, así como musgos, helechos y plantas herbáceas.
El parque alberga una rica diversidad de flora y fauna, con alrededor de 120 especies vegetales endémicas y más de 150 especies animales, lo que lo convierte en el área con mayor concentración de endemismos de Europa.
La travesía desciende por caminos y carreteras con suaves pendientes hasta llegar al mirador Risquillo de Corgo, donde es posible contemplar una interesante panorámica de la cuenca de Vallerhermoso, la zona agrícola más productiva de la isla. Desde este punto, se inicia un exigente descenso de casi 900 metros de desnivel que lleva al viajero a sobrepasar un barranco y un bosque de sabinas canarias hasta llegar a la presa de La Encantadora, un espectáculo natural rodeado de exuberante vegetación.