El Camí de Cavalls discurre por los ocho municipios de Menorca: Mahón, Villacarlos, San Luis, Mercadal, Alayor, Es Migjorn Gran, Ferreries y Ciutadella. Un devenir que comienza y termina en el puerto de Maó-Mahón para adentrarse en diversos enclaves de alto interés natural y paisajístico como el Parque Natural de S’Albufera des Grau, la Illa d’en Colom y el Cap de Favàritx. Todos ellos forman un conjunto que pone de manifiesto el gran valor ambiental de la zona, hecho por el que Menorca sería declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1993.
El valor natural de este recorrido no resta valor a su interés histórico, ya que a lo largo del mismo los viajeros también podrán visitar importantes ejemplos de la cultura talayótica que se desarrolló en las islas de Menorca y Mallorca durante las edades de Bronce y Hierro. Uno de los vestigios más importante de esta antigua cultura es uno de los yacimientos de mayor tamaño de Baleares: el poblado de la Torre d’en Galmés. Situado sobre una colina desde la que se puede observar la zona sur de Menorca, se compone de tres talayots, las construcciones prehistóricas más características de las islas. De esta época es también la necrópolis de Cala Morell, formada por un conjunto de 14 cuevas de piedra excavadas por la mano del hombre en los acantilados de un barranco.
Los romanos también pasaron por estas costas, como así lo atestigua el yacimiento de Sanicera, un importante núcleo urbano y marinero fundado por fenicios o cartagineses en el antiguo puerto de Sanitja pero que alcanzaría su mayor esplendor bajo el dominio romano, entre la república y el siglo VI d.C.
Aunque, sin duda, otros elementos de gran interés son las construcciones militares que dieron origen al camino: la fortaleza inglesa se Malborough, el castillo de Sant Felip, la Talaia d’Artrutx y la torre de sa Mesquida, todas ellas construidas con la popular marès, una piedra característica de la isla.
Otro de los elementos patrimoniales que los senderistas encontrarán durante su recorrido son los típicos Llocs. Unas fincas agrícolas en las que el senyor cedía su explotación a un payés para, en la mayoría de los casos, desarrollar ganado vacuno, con el que se elabora el producto más conocido de la isla: el queso mahonés, reconocido por su Denominación de Origen Protegida Queso Mahón-Menorca.
Sin duda, todo ello motivó que la Comunidad Autónoma de les Illes Balears declarara el Camí de Cavalls Patrimonio Histórico de la isla y Bien de Interés Cultural. Además, desde 2012 está homologado como sendero GR 223 por la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME).