La Gastronomía también tiene un papel importante a lo largo de esta ruta donde las cerezas, la miel o la manzanilla son sólo un pequeño ejemplo de la riqueza agrícola y ganadera de estas tierras. Sin duda, y aunque no es muy conocido fuera de esta zona, uno de los productos estrella del conocido “Reino de los Mallos” es el vino, siendo en Murillo de Gállego donde podemos visitar pequeñas bodegas familiares y artesanas.
El aceite de los ejemplares de olivos centenarios de la tierra hará las delicias de los paladares más exigentes. Una muestra de la larga tradición olivicultora de estos territorios donde existen gran cantidad de almazaras y fábricas de aceite.
Otro producto muy conocido son las cerezas de Bolea, de las que destaca su tamaño, dulzor e intenso sabor. Para festejar este manjar se celebra en la Plaza Mayor de Bolea la Feria de la Cereza que, dependiendo de la maduración del producto, suele celebrarse en el mes de junio.
Todo ello se resume en platos de larga tradición como las sopas afogadas de Ayerbe, elaboradas a base de huevo, pan y aceite, los cardos a la aragonesa, con bacalao o costillas de cerdo, o el salmorejo de la Hoya. Los paladares más exigentes podrán deleitarse también con potentes platos de carne como el cordero con arroz y patatas, el cabrito guisado o el conejo con caracoles. Mención aparte merecen los postres, que reflejan el sabor de estas tierras como las tortas de Ayerbe o Refollaus, las trenzas de Almudévar o los empanadicos de Loarre.
Sin duda un itinerario ideal para disfrutar de forma activa de esta combinación de patrimonio cultural único y un entorno natural de espectacular belleza a los pies de los Pirineos en el que poco nos queda más que subir hasta el collado de Sarramiana para despedirnos de este Camino Natural con las mejores vistas de la Hoya de Huesca, la sierra de Gratal, Bonés y el Pirineo.