Este itinerario tiene profundas raíces históricas conectando algunos de los puertos y pastizales de montaña con mayor tradición ganadera. Durante siglos, los pastores de la región utilizaron este camino para mover sus rebaños entre los pastos de verano en las montañas y los valles donde pasaban el invierno.
Es curioso que estos pastizales, ubicados en las zonas más elevadas de la montaña y que cuentan con una historia que se remonta más de 3.000 años, todavía se mantengan gracias a la actividad pastoral. Ejemplo de ello son las más de 50.000 cabezas de ganado que actualmente pastan en Urbasa y Andía.
Por este motivo, no es extraño que el viajero tropiece a lo largo de las 19 etapas que lo componen con cabañas y chozas que antaño dieron cobijo a los pastores y sus familias durante los meses de estancia en el puerto, así como corrales, abrevaderos y otros elementos vinculados a la explotación ganadera.