El lúpulo (Humulus lupulus) es una planta trepadora perteneciente a la familia de las cannabáceas, rizocárpica, que cortada rebrota. Su cultivo es permanente y puede durar hasta 20 años. Posee un sistema radicular ramificado y profundo. Sus tallos son sarmentosos, pudiendo alcanzar altitudes de hasta 12 metros de longitud, que suelen tutorarse en las plantaciones con ayuda de postes y alambres. Las hojas son hendidas con 3 a 5 lóbulos en forma de palma. Se trata de una especie dioica, en la que las flores femeninas se reúnen en racimos provistos de escamas en forma de cono. Estas flores contienen una sustancia de color ámbar, sabor amargo y aroma especial, llamada lupulina.
El cultivo requiere suelos permeables y profundos, prefiere climas lluviosos ya que precisa agua todo el año. Planta exigente en calcio, por lo que prospera mejor en terrenos calizos.
La finalidad del cultivo es la recolección de estos conos florales, que convenientemente secados se utilizan principalmente en la fabricación de la cerveza. El contenido de lúpulo en la cerveza varía según el tipo de cerveza y, sobre todo, según su amargor, que depende de la variedad utilizada, distinguiéndose variedades amargas y variedades aromáticas en función del contenido en ácidos alfa (compuesto que se encuentra dentro de la flor del lúpulo, en las glándulas lupulinas). Las preferencias de los consumidores condicionan la elección de variedades más amargas o más aromáticas, estas últimas con un contenido en ácidos alfa menor que las variedades amargas.